Ir a Las navajas artesanas de Taramundi
Los condicionamientos geofísicos del concejo de Taramundi –yacimientos de hierro, gran riqueza forestal, cuencas impetuosas y abundante pluviosidad– han sido decisivos para la proliferación de numerosos mazos y ferrerías y, en general, para el desarrollo de la artesanía del hierro, de la que se ocuparon estudiosos como Campomanes y Jovellanos.
La elaboración de las llamadas «navayas de Taramundi» comenzó hace aproximadamente 130 años, siendo las primeras parecidas a las actuales «xarapas» (sin ningún tipo de decoración en el mango).
En el año 1960 existían en el concejo de Taramundi 80 talleres dedicados a la fabricación de «navayas» y cuchillos. En la actualidad tan sólo 22 artesanos se dedican a estas labores.
Las herramientas utilizadas en la elaboración de estos utensilios se transmiten de padres a hijos o bien se construyen a partir de modelos antiguos. De cualquier manera, siempre son realizadas por los propios artesanos atendiendo a necesidades concretas de su labor y respetando su sentido tradicional y familiar.
Estas herramientas son, por ejemplo, las tixeras, el martelo, la taxadeira, el tufo, el furador, la serra...
La hoja
El material con que se fabrica es acero al carbono o limas de deshecho y acero inoxidable (más difícil de moldear). Para el eje se utiliza hierro dulce.
Siempre en caliente, se efectúa la marca de la «uña», se hace el «pie» y se graba el «cuño». Luego se moldea y se aplica el «furador» (especie de taladro en el que se perfora el agujero por el «eje»).
Una vez realizado este proceso, «se cuece» sobre brasas de carbón vegetal y «se templa» en agua. El agua caliza de Taramundi mejora las características del templado.
Una vez templada la hoja, es necesario «revenirla», es decir, templarla de nuevo, para evitar que se rompa. Ésta es la parte más delicada, ya que es necesario atender a diversos factores, como la intensidad del fuego y del tiempo que se mantenga dentro de él y del agua.
El mango
La madera más valorada por los artesanos es la de «boxe» o boj, aunque también se utiliza la de «uz» o brezo (más abundante en la zona).
La forma y decoración del mango determina las diferencias entre los distintos modelos de navaja y, a menudo, entre sus creadores.
La decoración a base de líneas entrecruzadas y coloreadas permite reconocer fácilmente las navajas de Taramundi: para realizarla se utilizan «serras», con las que se graba el dibujo. Después se «engoma» y, por último, se colorea.
También se realizan mangos con otros materiales distintos a la madera (aunque, en este caso, ya no corresponden estrictamente a la «navaya de Taramundi»): astas de vaca, cuernos de corzo o patas de diferentes animales sirven para este fin. Destacamos las fabricadas con astas de vaca «marela» –de cueros amarillos– con incrustaciones de acero inoxidable, plata o alpaca.
El tercer elemento constitutivo de las navajas es la argolla o «virola», chapa que rodea el extremo superior del mango. Se fabrica a partir de hierro, dulce, latón, acero inoxidable y alpaca, e incluso plata. Sus características nos remiten directamente a la identidad de su creador.
Fuente: Consejería de Industria, Comercio y Turismo — Gobierno del Principado de Asturias.